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Domingo V TO B


"El Señor se encuentra con nosotros, nos toma de la mano, nos levanta y nos cura siempre de nuevo con el don de su palabra, con el don de sí mismo" (Benedicto XVI, 2006)

La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; (Mc 1)

La verdadera escucha exige acoger y comprender las reacciones del enfermo. La incomprensión hiere profundamente a quien está sufriendo y se queja. De nada sirven consejos, razones o explicaciones doctas. Solo la comprensión de quien acompaña con cariño y respeto puede aliviar.

La persona puede adoptar ante la enfermedad actitudes sanas y positivas, o puede dejarse destruir por sentimientos estériles y negativos. Muchas veces necesitará ayuda para confiar y colaborar con los que le atienden, para no encerrarse solo en su dolor, para tener paciencia consigo mismo o para ser agradecido.

El enfermo puede necesitar también reconciliarse consigo mismo, curar heridas del pasado, dar un sentido más hondo a su sufrimiento, purificar su relación con Dios. El creyente puede entonces ayudarle a orar, a vivir con paz interior, a creer en su perdón y a confiar en su amor salvador.

El evangelista Marcos nos dice que las gentes llevaban sus enfermos y poseídos hasta Jesús. Él sabía acogerlos con cariño, despertar su confianza en Dios, perdonar su pecado, aliviar su dolor y sanar su enfermedad. Su actuación ante el sufrimiento humano siempre será para los cristianos el ejemplo a seguir en el trato a los enfermos. (J.A.Pagola)

Las enfermedades ocultas que Jesús curaba. Nos habla el Evangelio que llevaban a múltiples de enfermos y endemoniados para ser curados por Jesús. Y este los curaba, así lo creemos. Pero eran muchos otros los que iban a escuchar a Jesús y éste los sanaba. ¿Como hacia las dos cosas Jesús? De la única manera posible: Amándolos.

Todos tenemos la necesidad de sanar algo en nuestras vidas, pero si no sentimos la fuerza de alguien que nos ama, nos damos por perdidos.

Las enfermedades ocultas que Jesús curaba son aquellas que nosotros hoy, también, podemos padecer: el egoísmo, la mentira, la crítica, el afán por sobresalir, el conformismo, la apariencia, el legalismo, la impaciencia, la avaricia, la desconfianza...

Si nos reconocemos en alguna ya sabemos quien nos puede sanar.

Jesús nos enseña de donde le viene a Él esa gracia para sanar: del encuentro personal con el Padre en la oración. Por lo que nos ayuda a reconocer también lo que más necesitamos: encontrarnos con el Padre en la oración. Este Jesús es una maravilla, pidámosle que sane nuestros corazones.

Las enfermedades ocultas que Jesús curaba. Nos habla el Evangelio que llevaban a múltiples de enfermos y endemoniados para ser curados por Jesús. Y este los curaba, así lo creemos. Pero eran muchos otros los que iban a escuchar a Jesús y éste los sanaba. ¿Como hacia las dos cosas Jesús? De la única manera posible: Amándolos.

Todos tenemos la necesidad de sanar algo en nuestras vidas, pero si no sentimos la fuerza de alguien que nos ama, nos damos por perdidos.

Las enfermedades ocultas que Jesús curaba son aquellas que nosotros hoy, también, podemos padecer: el egoísmo, la mentira, la crítica, el afán por sobresalir, el conformismo, la apariencia, el legalismo, la impaciencia, la avaricia, la desconfianza...

Si nos reconocemos en alguna ya sabemos quien nos puede sanar.

Jesús nos enseña de donde le viene a Él esa gracia para sanar: del encuentro personal con el Padre en la oración. Por lo que nos ayuda a reconocer también lo que más necesitamos: encontrarnos con el Padre en la oración. Este Jesús es una maravilla, pidámosle que sane nuestros corazones.

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