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El Padre y la Virginidad


EL PADRE Y LA VIRGINIDAD

LILIUM, julio-agosto, 1928

Ni lengua ni pluma humana llegará a expresar dignamente las maravillas y excelencias de la virginidad; torpe será, por hábil que crea, tal pluma o lengua para tan alta empresa, y temeridad grande la del que presuma e intente llevar a cabo.

No se crea, pues, que nosotros, al emprender esta para nosotros muy agradable tarea, pretendemos descubrir del todo la perla escondida de la virginidad; solo tratamos de descorrer un poco el velo, bajo el que a la mayoría de las almas se esconde, a fin de convidarlas a cultivarla con solicitud y esmero. Y aun esta labor muy poco ha de llevar a nuestra propia cosecha; escasísima como es nuestra autoridad en materia tan delicada, preferimos formar para nuestras muy amadas aliadas un pequeño ramillete de perfumadas flores recogidas en el cercado ajeno. Y comencemos poniendo a la cabeza las hermosas palabras de San Ambrosio que dice: «El cielo es la verdadera patria de la virginidad; aquí en la tierra la virginidad es peregrina, allí es ciudadana.» La mansión propia de la virginidad es, pues, el cielo, del cielo es la virginidad, y en el cielo la primera virgen, según San Gregorio Niceno, es la misma Santísima Trinidad. Dios es virgen infinitamente puro. La virginidad más pura unida con la fecundidad más prodigiosa, nos dan la razón del gran misterio de Dios uno y trino. He aquí el principio y origen de la excelsa virtud de la virginidad.

Y el mismo Jesús ¿qué es sino una maravilla de la virginidad? Jesús, en cuanto Dios, viene de una fuente virginal de un Padre infinitamente virgen, y en cuanto Hombre de otra fuente virginal, de una Madre virgen. Queriendo, en efecto, hacerse hombre; tuvo que tomar carne de las entrañas de una mujer, y a esta mujer elegida la santificó de antemano, en ella preparó digna morada, enriqueciéndola en especial, con la joya preciosísima de la virginidad, traída de los tesoros del cielo. Pues como dice San Bernardo, “al Hijo virginal, del Padre virgen, no era decoroso nacer de una Madre que a su vez no fuera virgen.»

Lilium 1938

Hijas de la Alianza, la VIRGINIDAD es la mejor disposición para que la fe sea penetrante, luminosa y viva; la visión de Dios está prometida a los limpios de corazón. «¡Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios!» San Sebastián, 19 de Mayo de 1938

Fijaros lo que sería el mundo si la mitad de la juventud fuese virgen. ¡Qué maravilla! ¡Qué perfume de virtud se sentiría! ¡Qué encanto! ¡Sería un paraíso! ¡Un cielo anticipado! Estamos muy lejos, amadísimas mías, pero hay que trabajar. Yo no sé cuáles son los designios de Dios sobre la Alianza, ni lo que será de aquí a cuarenta años, pero por las trazas, sí, la Alianza tiene que glorificar mucho a Dios en este terreno: en la glorificación de la virginidad y de la espiritualidad. (P.F a las aliadas de Madrid 1946

Amadísimas mías, la Virgen es el triunfo de la virginidad. Dios quiso tener una Madre Virgen, y de ahí el encanto de María. ¡La virtud de la virginidad! El Señor de manera especial ha querido que destaque en su Madre por encima de todo.

Dios pudo hacerse hombre de mil maneras pero prefirió esta maravilla aunque para ello trastornase las leyes de la naturaleza. ¡Quiso una madre virgen y que así se la llamase eternamente! ¡Predilecciones de Dios por la virginidad! ¡Cuánto la amó!

Esto debe movernos a nosotros a trabajar incansablemente por el cultivo de tan preciada joya. En este nuevo paganismo la virginidad está desterrada y vosotras sois las llamadas a hacerla brotar en nuestras aldeas, pueblos y ciudades; hasta lograr que no haya rincón, ni Parroquia, ni Sagrario, sin un par de vírgenes al menos, que den a Jesús la gloria y el consuelo que Él espera de esta Obra tan amada de su Corazón. (Ejercicios Espirituales, 1940, Aránzazu).

La virginidad es el precioso palacio que las hermanitas preparan al Señor para sus bodas.

Pero un palacio por muy suntuoso que sea, no se deja solo con las paredes; cuanto de más categoría es quien va a habitarlo, mejor se adorna con tapices, alfombras, cuadros lámparas, etc. Esto ocurre con el interior de una virgen, es un palacio, y sobre todo en las hermanitas, donde no se ve ni la fachada: unas jóvenes muy buenas modestísimas, pero el mundo no entiende más; ahora ese palacio interior tan hermoso hay que adornarlo, hay que completar la virginidad para que constituya estado de perfección, con todas las virtudes que son necesarias como la caridad, oración, humildad, mortificación, dulzura, olvido de sí y tantas otras imprescindibles si queremos ser vírgenes prudentes. “Hermanitas, guardad esta palabra: Si queréis ser vírgenes perfectas, sed aliadas completas”.(Ejer, Esp. Madrid. Año 47)

Seminator 1945

Es que la Alianza predica la VIRGINIDAD, y esta joya no se vende en los mercados públicos. Siempre ha sido un secreto de Dios y seguirá siéndolo.

LIRIOS 1953

La Alianza que nació pura a los pies de la Virgen, en un día de la Purificación hace veintiocho años hoy, como ayer, lleva en su blanco estandarte la consigna de la virginidad.

Sintiendo siempre con la Iglesia, acatando las disposiciones de su alta Jerarquía y unida al gran Pontífice de la Pureza, la Alianza, con todas sus energías, con todo su celo y con todos los elementos y fuerzas de que dispone, con el sacrificio de sus sudores y con la sangre de sus venas, jura defender y trabajar, sacrificarse y morir POR EL TRIUNFO DE LA VIRGINIDAD. (Madrid, 19 de Diciembre de 1952).

LIRIOS 1954

¡Ni más, ni menos, querido lector! Hacia la virginidad inclinamos nuestros pasos en este privilegiado Año Mariano. Cuando aún se mecía en su cuna la naciente Iglesia, la virginidad fue reconocida como el primero y más glorioso triunfo de esta divina Institución; y la misma sociedad cristiana supo distinguir, sin reparo alguno, a los fervientes profesores de este casto consejo, con los especiales nombres de continentes y vírgenes.

Y tan elocuente y tan eficaz fue esta predicación que, cautivadas por la novedad y grandeza de semejante doctrina, miles de almas corren hoy, al olor de sus aromas, hacia las cumbres de la excelsa virginidad.

Selección de Balbina Arias y Equipo Carisma AJM

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