Detenerse…

Detenerse…

¡Qué bueno es detenerse! Señor, me gustaría detenerme en este mismo instante. ¿Por qué tanta agitación? ¿Para qué tanto frenesí? Quiero hablar contigo, Señor. Quiero abrirme a tu Misterio. Siento que una agitación frenética invade todo mi cuerpo que va y viene, se...
Ciegos por la prisa

Ciegos por la prisa

Ciegos por la prisa Por Elena Lozano Santamaría (Colaboración de pastoral sj) Son comunes en el metro las miradas perdidas. Algunas son de desconsuelo; otras, de simple aburrimiento. Y la prisa. Corretean de arriba abajo decenas de personas aceleradas, que resoplan al...