4° Domingo de Pascua
Aniversario del nacimiento de nuestro Fundador (1885-2026)
El mes de abril, en plena primavera, Dios trajo al mundo a un bebé con frágil salud y en un medio rural sano, caracterizado por el trabajo, la pobreza y el amor familiar.
Era la semilla del gran árbol que es hoy la Alianza.
Siempre cantaremos gracias, porque las cosas de Dios son así, sencillas y grandes a la vez, bellas, llenas de matices que tocan el fondo del ser humano, para llevarlo a plenitud.
Coincide hoy, que celebramos la Jornada de Oración por las vocaciones. Hacemos nuestra esta petición, elevándola a nuestro Fundador, que fue un incansable orientador y guía de las vocaciones.
«No se contenta Dios con una vida floja y semipagana, sino con que seáis verdaderos santos. Al ser llamados a la fe, vuestra vocación es nada menos que de santidad«
(Venerable Antonio Amundarain Garmendia. L47,IX,194)





