Continuamos con la serie tan entrañable de los días 2 de cada mes, donde los miembros de la Familia aliada nos comparten su experiencia.
En este mes nos la ofrece Mercedes, que también se asoma en la foto con dos de sus hijas, Míriam y Jimena.
Gracias por ser tan bonitas!
«Mi experiencia en la Alianza es corta, pero intensa. No tuve la suerte de conocerlas de pequeña ni de ir a un colegio suyo. Mi primer acercamiento fue ya en la universidad cuando, a través de una aliada amiga de mi madre, me invitaron a una Pascua en Griñón. No sabía quiénes eran las aliadas, pero yo iba muy receptiva y me encontré con un carisma de pureza y sencillez de vida que me encantó. Repetí tres años seguidos. Luego, me casé joven, me cambié de ciudad, tuve seis hijos a los que he dedicado todos estos años y perdí el contacto.
No obstante, el verano pasado se organizó un encuentro familiar y esta vez fue mi padre el que me invitó a asistir junto con las niñas pequeñas. El reencuentro fue precioso y desde entonces hemos intentado asistir a lo que la vida nos permite y nos regala y permanecer cerca de la Alianza. Mis hijas disfrutaron del campamento y del buen hacer de todo el equipo de monitores y sus continuas sorpresas. Volvieron a encontrarse en el musical, en las celebraciones de clausura del Centenario, y en un mes, si Dios quiere, repetiremos campamento para estar más cerca de las aliadas y de todo lo bueno que nos transmiten con su ejemplo y cariño».
Continuará…





