Dejemos que el Agua Viva fluya: Recibamos el mensaje del Papa León XIV por el Cuidado de la Creación

Mientras nos preparamos para entrar en el Tiempo de la Creación, el Papa León XIV ofrece a la Iglesia un mensaje que habla de un punto de partida profundamente sencillo: la contemplación.
En su Mensaje por la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación 2026, asimismo, el inicio del Tiempo de la Creación ecuménico, el Santo Padre nos invita una vez más a “contemplar el don de la vida y a apreciar la tierra que la sustenta, ya que son modos tangibles de alabar a nuestro Creador.”
La acción tiene su origen en la contemplación.
La transformación surge de la capacidad de ver.
De reconocer la vida como un regalo.
De contemplar la creación no simplemente como un conjunto de recursos, sino como algo recibido, amado y confiado a nuestro cuidado.
Esta es una hermosa forma de alabanza, y es también donde la conversión ecológica echa raíces y se renueva continuamente.
Lee el mensaje completo del Papa León
Contemplar es también ver las heridas
La contemplación no significa dar la espalda al sufrimiento.
Todo lo contrario.
Cuando contemplamos verdaderamente la creación, también empezamos a reconocer lo que está herido.
El Papa León habla de un mundo marcado por múltiples crisis, un inmenso sufrimiento humano y una acelerada destrucción del equilibrio armonioso de la creación. Estas realidades, nos dice, no están separadas, juntas se convierten en un clamor en busca de sanación y paz que surge de un mundo herido.
Es imposible ignorar esta interconexión.
La guerra no termina en el campo de batalla.
Se cobra vidas, desgarra a las familias y obliga a millones de personas a abandonar sus hogares, pero sus heridas también afectan a la tierra, al agua, a los sistemas alimentarios y a los ecosistemas de los que dependen las comunidades.
El Papa León llama la atención sobre este círculo vicioso: los conflictos armados contribuyen a la degradación medioambiental, contaminan recursos esenciales como el aire y el agua, y socavan la seguridad alimentaria. A su vez, estas realidades agravan la pobreza, la desigualdad y las tensiones sociales, creando condiciones en las que pueden surgir nuevos conflictos.
El clamor de la Tierra y el clamor de los pobres se revelan una vez más como un único clamor interconectado.
Y para las comunidades que ya viven en condiciones de pobreza, desplazamiento, destrucción medioambiental o acceso limitado a los recursos naturales, estas consecuencias son especialmente graves.
Pero, ¿en dónde empieza la transformación?
Sería fácil interpretar estas realidades únicamente como un llamado al cambio político o estructural.
Esos cambios son necesarios. Pero el Papa León nos lleva más allá.
Nos dice que responder a estas crisis requiere una responsabilidad basada en “una conversión del corazón.”
Esta es la invitación más importante de todo el mensaje.
El Papa establece un vínculo entre las heridas que vemos a nuestro alrededor y lo que ocurre en el corazón humano: la violencia, la indiferencia, el deseo de dominar, la búsqueda del beneficio inmediato y la pérdida del sentido de los límites.
Esta conexión recae en el corazón de la Laudato Si’, como el Papa Francisco escribió:
“La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes.” (Laudato Si’, 2)
Estas actitudes no se quedan solo en nuestro interior, dan forma a nuestras relaciones, a nuestras comunidades, a los sistemas que construimos y, en especial, a la forma en que nos relacionamos con la creación.
Y las consecuencias no se sufren por igual. Las comunidades que ya se enfrentan a la pobreza y la vulnerabilidad saben muy bien lo que ocurre cuando la humanidad no es capaz de reconocer sus límites.
El papa Francisco alertó sobre esta urgencia en Laudate Deum: retrasar la aplicación de medidas significativas aumenta el riesgo de sobrepasar los límites climáticos críticos y expone a la sociedad a consecuencias medioambientales, económicas y sociales cada vez más graves. Cuanto más esperemos, advirtió, mayor será el coste. (Laudate Deum, 56).
Esto confiere una urgencia aún mayor al llamado a la conversión del Papa León. Reconocer los límites no significa hacer menos por el mundo, sino aprender a vivir de otra manera en él: con humildad, responsabilidad, justicia y atención hacia quienes sufren las peores consecuencias de nuestras decisiones.
Por eso, cuidar de nuestra casa común no puede ser simplemente algo que hacemos.
Tambien debe transformar quienes somos.
De la conversión del corazón a la conversión ecológica
Aquí, el Papa León nos sumerge directamente en el lenguaje de la “Laudato Si’” y nos ofrece una hermosa conexión con el tema del Tiempo de la Creación de este año: Agua viva.
Antes de que el Agua Viva se convierta en un río que renueva el mundo, primero nos renueva a nosotros.
El Papa León escribe:
“Estamos llamados a dejar que nuestros corazones sean renovados, de tal manera que favorezcamos la paz y el cuidado de la creación. La Sagrada Escritura nos dice que vigilemos nuestro corazón, porque todo lo que hacemos brota de él” (cf. Pr 4,23).
Agua Viva del corazón de Jesús: un amor que se convierte en cuidado de la creaciónY cuando los corazones se renuevan, nos dice el Papa León, comienzan a abrirse nuevas posibilidades. Lo que antes se dirigía hacia la destrucción puede reorientarse hacia la vida. Nuestras “espadas” pueden convertirse en arados (cf. Is 2, 4): nuestra energía y nuestros recursos se reorientan hacia el cuidado de las personas que viven en la pobreza, hacia alimentar a los hambrientos, hacia la construcción de la paz y hacia la salvaguarda de la creación.
El Santo Padre denomina claramente esta transformación:
“Este es el camino hacia una auténtica conversión ecológica.”
La conversión ecológica consiste en permitir que nuestro encuentro con Cristo transforme la forma en que nos relacionamos con el mundo que nos rodea. Empieza en el corazón, pero no se queda ahí: fluye hacia fuera.
Un corazón transformado cambia nuestra forma de ver las cosas y de vivir: cómo consumimos, cómo nos relacionamos con los demás, cómo ejercemos el poder, cómo respondemos ante la injusticia y cómo cuidamos de la creación.
A medida que esa transformación se extiende, la conversión personal puede convertirse en una transformación comunitaria y estructural. Los corazones renovados pueden fomentar relaciones renovadas; las relaciones renovadas pueden fortalecer las comunidades; y las comunidades transformadas pueden contribuir a construir un mundo más justo, pacífico y solidario.
El Agua Viva nace en el corazón, pero está destinada a fluir.
Dejemos que el Agua Viva llegue a nuestros corazones
Al medida que iniciamos con el Tiempo de la Creación 2026 con el tema Agua Viva, el Papa León nos recuerda que esa transformación comienza en el corazón.
La conversión ecológica nos invita a preguntarnos: ¿Qué hay en mí que necesita transformarse? Cuando nuestros corazones se renuevan, la verdad, la justicia, la misericordia, el cuidado y el amor pueden fluir hacia el exterior, hacia nuestras relaciones, nuestras comunidades y el cuidado de la creación.
El Papa León cierra su mensaje con una imagen de esperanza: “desde el desierto hacia el jardín, de la división a la comunión y de la violencia a la paz.”
Un desierto se convierte en un jardín cuando el agua comienza a fluir… y cuando decidimos cultivar una nueva vida. En este Tiempo de la Creación permitamos que el Agua Viva de Dios fluya primero hacia nuestros propios corazones. Que la contemplación despierte la gratitud, que la gratitud se convierta en amor y que el amor nos lleve a la conversión y a la acción en favor de la justicia, la paz y nuestra casa común.
“El mensaje del Papa León nos recuerda que la conversión ecológica comienza en el corazón, pero no puede quedarse ahí. Cuando permitimos que Dios nos transforme, esa transformación debe extenderse hacia el exterior: a la forma en que nos cuidamos unos a otros, a cómo respondemos ante la injusticia y a cómo protegemos nuestra casa común. Esta es la invitación del Tiempo de la Creación: dejar que el Agua Viva del corazón de Jesús fluya a través de nosotros y se convierta en una fuente de esperanza, paz y acción en nuestras comunidades.”
Lorna Gold, Directora Ejecutiva, Movimiento Laudato Si’
En todo el Movimiento Laudato Si’ ya podemos ver lo que ocurre cuando esta conversión empieza a manifestarse en la vida cotidiana.
“Tomarme en serio la “Laudato Si’” significaba que mi estilo de vida también tenía que cambiar. Puedo seguir el rastro de mi conversión del corazón a través de los suaves impulsos de Dios para pasar de la mente al corazón y de ahí a las manos.”
— Janet Broderick, Animadora Laudato Si’, Reston, Virginia, USA
Y la conversión ecológica también puede hacernos tomar conciencia de las injusticias que sufren las comunidades y la creación:
“El año 2023 fue un punto de inflexión cuando me uní al Movimiento Laudato Si’ a través de la formación para Animadores Laudato Si’. Comprendí cómo todo está interconectado: las dimensiones espiritual, social y económica de nuestro entorno. Me preocupaba profundamente que nuestros pueblos siguieran siendo tan pobres mientras que los minerales que producen energía y electricidad enriquecen a otras sociedades. Preocupada por el daño causado por el extractivismo y las empresas petroleras en mi país, desarrollé mi ecoconversión para llevar una vida libre de combustibles fósiles y arraigada en la fe.”
— Abbé Jean Baptiste Ilunga Binsela, Animador Laudato Si’, Lubumbashi, República Democrática del Congo
De la mente al corazón y a las manos, de la conversión personal al cuidado de nuestras comunidades y a la acción en favor de la justicia. Estas historias nos recuerdan que la conversión ecológica no es una idea abstracta, se hace visible en la forma en que decidimos vivir.
Todavía hay tiempo para ser parte del Tiempo de la Creación, explora los recursos, las oraciones y las acciones disponibles en SeasonofCreation.org/es y descubre cómo tú y tu comunidad pueden formar parte de este río de transformación.
Dejemos que fluya el Agua Viva: desde corazones renovados hacia un mundo herido.
Mensaje del Papa para esta Jornada de Oración:
“Que la justicia y la paz fluyan”, es el lema que se propone este año para la Jornada Mundial de oración por el cuidado de la creación, que la Iglesia celebra el 1 de septiembre. El departamento de Ecología Integral, dentro de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social, hace público su mensaje para esta jornada.
Para que la justicia y la paz confluyan
La Iglesia en España se une así al mensaje del papa Francisco para celebrar el Tiempo de la Creación, que comienza el 1 de septiembre, con esta Jornada, y se cierra el 4 de octubre, día de san Francisco de Asís, patrón de la ecología.
De este modo, los obispos españoles quieren transmitir la necesidad de concienciarnos como creyentes del vínculo indisoluble entre el cuidado y la justicia, como únicos caminos de paz y, posiblemente, de felicidad. Destacan que la sobreexplotación de los recursos conduce a un escenario de escasez y de pobreza, que se traduce en desastre y dolor para comunidades enteras de personas. Por eso, insisten en que si la gloria de Dios es que el hombre viva (S. Ireneo), las personas deben favorecer el cuidado del prójimo para ser cocreadores y partícipes de esa gloria divina.
… Vivir este Tiempo de la Creación es vivir en ese convencimiento de que nuestras acciones son oportunidades de construir modos de existencia respetuosos con la preciosa obra de Dios que nos rodea y con los hermanos y hermanas que comparten con nosotros la casa común. La gozosa sobriedad a la que se nos llama no es otra cosa que saber vivir en comunión con las necesidades de los demás, convencidos de que la Tierra es suficiente para todos y en esa virtud de compartir nos felicitamos. Por eso, la conversión ecológica es un asunto de todos y cada uno de nosotros, no solo por urgencia planetaria, sino también como camino de plenitud, felicidad y sentido…
Mensaje completo:





