La transfiguración del Señor
El privilegio de estos discípulos, puede repetirse en cada uno de nosotros cuando «dos o más se reúnan en mi nombre, ahí estaré presente».
Con los ojos de fe seremos capaces de percibirlo.
¡Qué grande es este regalo!
«Pedro, Santiago y Juan contemplan una gloria humilde, que no se exhibe como un espectáculo para las multitudes, sino como una solemne confidencia”
(León XIV)





