Personajes en la Resurrección

24 Abr, 2011 | Pascua

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La resurrección de Jesucristo es el acontecimiento más extraordinario y excepcional de la historia de la humanidad, en la línea de la encarnación y de la pasión. La gloria de la resurrección estaba ya en las entretelas de la cruz.
El Señor crucificado y resucitado lo había anunciado tantas: «Es preciso que el Hijo del Hombre suba a Jerusalén, muera y al tercer día resucite».

No cabía otra alternativa: la cruz irradiará en una luz sin ocaso, el madero de la cruz, árbol fiel y único en nobleza, florecerá, al rayar el alba, en una primavera radiante, plena y permanente. Y al igual que los apóstoles y las mujeres de aquella tan memorable primera hora de la nueva y definitiva humanidad e historia, instauradas en el resurrección del Señor, también nosotros debemos ser testigos del crucificado y del resucitado, descubriéndolo, sintiéndolo y transmitiéndolo en la Galilea de nuestro afán de cada día, en el lago de Tiberíades de nuestra travesía, de nuestra pesca y de nuestro quehacer cotidianos. La pascua no puede esperar, la resurrección es nuestro reto y nuestro destino. Para descubrirla, sentirla y transmitirla nos ayudarán quizás estos Decálogos de Resurrección. En ellos, aún en los personajes de pecado o de sombra, podremos encontrar la gracia y la luz del seguimiento alegre y comprometido al Señor Resucitado.

DÉCALOGO DE LOS PERSONAJES DE LA RESURRECCIÓN
Jesucristo es el gran personaje de la resurrección, el gran protagonista. Junto a El, a aparecen otros diez personajes o grupos de personajes, que nos interpelan:

1.- Dos hombres -dos ángeles- con vestidos resplandecientes, de aspecto como el relámpago, vestidos como la nieve:

«¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive. No está aquí. Ha resucitado. Recordad cómo os habló estando todavía en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de los pecadores y sea crucificado y al tercer día resucite».
(Mt. 28, 2; Mc., 16,5; Lc. 24, 4-6)

2.- Los soldados guardianes del sepulcro y los sumos sacerdotes:

«Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, se produjo un gran terremoto y rodó la piedra que cerraba el sepulcro… Los guardias, aterrorizados, se pusieron a temblar y quedaron como muertos… Algunos de los guardias marcharon a la ciudad a contar a los sumos sacerdotes todo lo que había pasado». Estos, reunidos con los ancianos, tomaron bastante dinero y se lo dieron a los soldados diciéndoles: Decid que, viniendo los discípulos de noche, le robaron mientras vosotros dormíais. Y si llega la cosa a oídos del gobernador, nosotros le convenceremos y haremos que no se os inquiete». (Mt. 28,1-5 y 12-15)

3.- María Magdalena, junto a María la de Santiago, Juana, Salomé y las demás mujeres que estaban con ellas:

«Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a embalsamarle, y muy de madrugada, el primer día de la semana, al salir el sol, van al sepulcro… Jesús resucitó el primer día de la semana y se apareció primero a María Magdalena… Ella fue a comunicarlo a los que había vivido con El, que estaban tristes y llorosos». (Mc. 16,1-2 y 9-10)
«Jesús les salió al encuentro, diciéndoles: ¡Salve! Ellas, acercándose, asieron sus pies y se postraron ante El. Les dijo entonces Jesús:

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