Evangelio de hoy
La belleza de la virtud de la humildad, brilla en la sencillez, en la coherencia, en la confianza, en la pureza de corazón… que reconoce la grandeza de Dios, de la que formamos parte.
¿Qué tengo que no se me haya regalado gratuitamente…?
Es de ahí donde brota nuestro «magnificat» personal.