Padre Patera. Un corazón sin frontera

31 Oct, 2011 | Noticias y comunicaciones

LIBRO DEL PADRE PATERA (Isidoro Macias )

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La editorial Zumaque (Grupo Alcalá) ha editado el libro ‘Padre Patera. Un corazón sin fronteras’, en el que la periodista Susana Herrera retrata la figura de Isidoro Macías, más conocido como padre Pateras. El Hno. Isidorito es un referente de la acción caritativa y social de la Iglesia Católica hacia los inmigrantes que cruzan el Estrecho
Susana Herrera ha compartido con el religioso jornadas de trabajo y dedicación en la casa Familiar Virgen de la Palma de los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca en Algeciras (Cádiz). Trabajo acompañado de reflexiones, oraciones, confidencias y recuerdos no exentos de cierta nostalgia cuando salen a relucir nombres que han sido claves en la biografía de este religioso onubense.
Un libro, como reconoce la autora, en el que cuesta atrapar a este inquieto fraile. Un Torbellino, difícil de seguir en el día a día por la inquietud en atender las necesidades que se le van presentando. Un «loco de amor» que solo entiende lo que significa dar testimonio de lo que ha recibido gratis, y solo puede dar gratis: el Evangelio.

PRESENTACIÓN DEL LIBRO PADRE PATERA
UN CORAZÓN SIN FRONTERA

Fue en un Encuentro de Voluntariado, en 2004 en Cáceres, donde conocí al Hno. Isidoro. El Voluntariado dentro de la Congregación de los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca, ha sido y es un pilar fundamental desde los inicios. Esos comienzos, en los que el Hno. Isidoro, Fundador de los Franciscanos de Cruz Blanca, y éste otro Hno. Isidoro, compartieron el carisma y la misión con un voluntariado naciente e ilusionado, como hoy sigue siéndolo.
Como voluntaria de Cruz Blanca, puedo decir que el Hno. Isidoro es un estimulo, que despierta la conciencia dormida por la comodidad y el bienestar. Como él sabe, quiero a esta Congregación por lo que significa en esta sociedad y lo que me aporta como persona y como consagrada. Y por él (ahora que no me escucha) siento una profunda amistad, y una gran admiración.
En esta sociedad de la tecnología, lo que no se puede ver u oír no existe. Casi podíamos decir que lo que no sale en televisión, radio o prensa; lo que no podemos encontrar en internet, o no existe en algún universo virtual, no es verdad. Estos medios son el vehículo, a través del cual se trasmiten mensajes, noticias, opiniones, imágenes y/o experiencias de vida.
En este mundo de la información los cristianos tenemos el reto de mostrar el rostro de Dios, entre símbolos, signos, imaginarios o representaciones. El conocimiento se fundamenta en el desarrollo tecnológico, y el manejo de lo intangible configura los Estados y las mentalidades. Esta realidad que pueda parecer algo negativa, es tan positiva, como que las barreras físicas acentuadas por el temor y la diversidad se vuelven tenues y frágiles, ante la velocidad y capacidad de las comunicaciones.
Y me sitúo en este contexto porque es en el que el Padre Pateras se desenvuelve como pez en el agua. El Hno. Isidoro es un estandarte de la Caridad en medio de esta aldea global en la que vivimos. Un universo mediático del que se sirve para difundir la Buena Noticia. Isidorito se presenta en la televisión, en la radio, en las Facultades, se comunica por correo electrónico y móvil, o publica un libro como éste o el anterior de Luna Negra, con la sencillez de un hombre profundamente penetrado y convencido por el Evangelio.
Se ha servido de las redes sociales para mostrar el rostro de la misericordia de Dios. En este mundo ya no calan las palabras, no convencen los discursos. Si queremos hablar de Dios, debemos hacerlo en Facebook, un blog o en una página web sugerente. Y como el Hno. Isidoro es un profeta, de los que adivinan el futuro y denuncian las injusticias, allá que se ha embarcado. No hay medio de comunicación que se le resista, y como le he oído decir muchas veces, no va a hablar de sí mismo, sino de la obra de Dios.
No es posible amar a Dios y desentenderse de los hermanos/as. Para buscar la voluntad de Dios, lo decisivo no está en leyes escritas, sino en la sencillez de la vida de las personas. El amor a Dios es la razón para amar al prójimo, y el amor al prójimo es la garantía de que nuestro amor a Dios no es un amor estéril y vacio. El cristiano debe estar abierto al prójimo, especialmente a los más necesitados. Siempre han existido ocasiones y realidades en que vivir de esta manera. Pero nuestra época quizá sea especialmente propicia para comportarnos así: ancianos, enfermos, pobres, sin techo, emigrantes, parados, drogadictos… No podemos ignorarlos. Nos ofrecen una presencia exigente de un Dios que “es compasivo” y no tolera el mal en sus hijos
Vivimos en un mundo tecnologizado, pero también en un planeta donde existen millones de pobres. Decía Oscar Romero que la gloria de Dios es que el hombre viva, “que el pobre viva”.
El Hno. Isidoro es la imagen mediática de una congregación, los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca, que tienen el carisma de la atención a las personas más necesitadas, las últimas entre las últimas, las que nadie quiere, en un ambiente de familia. Por eso sus casas, son Casas Familiares, donde conviven Hermanos, acogidos, voluntariado y trabajadores.
El libro que hoy presenta en Granada, es un testimonio de vida y de entrega. Cada letra huele a don de Dios y a respuesta de un hombre comprometido por los más necesitados. Narra la apasionante entrega de un franciscano que acogió el Proyecto de Dios en su Vida para que otros puedan llegar a tener la vida que Dios quiere para todo ser humano.
Personalmente, Isidoro, quiero agradecerte tu presencia hoy aquí, y la que realizas allá donde estás. Gracias por tu sencillez, tu valentía, tu sonrisa y tu buen hacer para tu Congregación, la Iglesia y esta sociedad.
Felicitar a Susana por la redacción tan humana, cercana y profundamente sencilla que hace en este libro. No creo que se pueda recoger con más fidelidad el día a día del Hno. Isidoro. Y lo puedo subrayar porque he pasado en dos ocasiones por la Casa Virgen de la Palma en Algeciras, y al leer esos escenarios en el libro, me parecía volver a estar allí. Has conseguido trasmitir la esencia del Hno. Isidoro, en su ser y en su hacer.

Mª Victoria Romero (AJM)

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